27 de febrero de 2015

¡Hasta pronto!

Hace ya algún tiempo os contamos que la familia Chiquininis estaba a puntito de crecer y, entre otras cosas, esta razón nos ha llevado a estar un poco desconectados de todos vosotros, os echamos mucho de menos, pero estamos seguro de que entendéis nuestra ausencia.

Como de aquí a unas semanas los días se harán todavía más cortos, queríamos despedirnos de alguna forma de vosotros, pero sólo hasta que podamos recuperar el ritmo de trabajo y publicaciones, ¡no os vais a librar de nosotros fácilmente!

Para esta despedida nos hemos acordado de un encargo que nos hicieron hace algo más de un año, para Gema, una futura mamá, a la que iban a regalar una bolsita de Chiquininis y un Llamador de Ángeles, y nos pidieron que preparáramos una tarjeta en la que explicar un poco qué era ese colgante que le llevaban.
Quizás algunos no sepáis qué es un Llamador de Ángeles, es bastante sencillo, es un colgante en forma de cascabel que suele llevar la futura mamá colgando del cuello llegando a la barriguita, de forma que con sus movimientos emite ligeros tintineos que llegan al bebé. La idea es que cuando el bebé nazca volverá a oír ese sonido y le hará sentir seguro y protegido, igual que se sentía en el vientre de su mamá.

Teniendo esto en cuenta nosotros escribimos un bonito cuento para la tarjeta de Gema, que según nos dijeron le gustó mucho, y que hoy compartimos con todos vosotros para deciros: ¡Hasta pronto!

El Llamador de Ángeles

Hubo un tiempo en el que me sentía flotar, medio dormido reposaba sobre unas aguas cálidas. En ese entorno tan agradable me sentía feliz, aunque en soledad.

Pero de pronto un día me sorprendió algo que no había sentido jamás, mis oídos despertaban y un murmullo me envolvía. Era el sonido más bello que nunca podría acariciarme, una voz melodiosa, alegre y llena de vida, que, ahora sí, me daba la compañía que necesitaba.

El tiempo pasaba, y junto a la voz siempre un tintineo... "tilín, tilín, tilín" acompañaba sus movimientos. Llegaban a mí palabras que jamás había oído, pero que sabía estaban llenas de dulzura "¿Estás ahí pequeñín?" "¿Cómo está mi niño?", y yo me sentía feliz de saber que estaba acompañado, y contestaba dando pequeños brincos, en ese entorno que, curiosamente se iba estrechando a mi alrededor cada vez más.

Ya no sentía esa soledad, incluso en los largos silencions las campanillas me acompañaban, como si con cada tintineo unas alas me rodearan y haciéndome sentir que estaba en el paraíso.

Un día todo cambió, a mi alrededor todo se volvió raro y una extraña fuerza me obligaba a dejar mi dulce, aunque pequeño, hogar. Estaba asustado, aunque aquella maravillosa voz seguía allí y me empujaba a ser valiente, con ella no había nada que temer. Fue un momento, ni siquiera sé cómo, pero todo dejó de ser negro para volverse blanco, deslumbrado no encontraba mi espacio y de nuevo me sentí sólo, hasta que en la lejanía... aquella voz, un tintineo, y por fin, unos brazos que me acercaron hasta la piel más suave que nunca he tocado, y unas palabras "Te quiero mi niño" y supe que era ella, que siempre me protegería, y que nunca podría dejar de amarla.


19 de enero de 2015

La historia del Caga Tió

Habrá mucha gente a la que le resulte desconocida la tradición del Caga Tió, para nosotros también lo era hasta hace poco tiempo.

El Caga Tió es una tradición catalana mediante la cual en el mes de Diciembre se empieza a dar de "comer" a un tronco decorado con ojos, nariz y boca, que se instala en las casas. Los niños son los encargados de este cometido, le ofrecen leche y lo arropan con una manta para que no pase frío por las noches.

Después del día de Navidad se hace "cagar" al tió, los niños cantan canciones y lo golpean con un bastón, y el simpático tronco les deja pequeños regalos ocultos bajo su manta.

Nosotros conocimos esta costumbre a través de nuestra amiga Mònica, que hace dos años se puso en contacto con nosotros para que hiciéramos unas camisetas para todos los niños, hijos de amigos y familiares, que iban a hacer cagar al tió juntos. Las preparamos con mucho cariño, en esta ocasión eran "sólo" 6, y allá que se fueron.


26 de noviembre de 2014

Organizando la dulce espera

Ser diseñador de productos personalizados tiene ciertas ventajas, una de ellas es que de pronto te surge una necesidad y te encargas tú mismo de darle respuesta a tu gusto. La parte negativa es que, mientras van surgiendo otros trabajos, vas posponiendo tu "encargo" y éste que os enseñamos hoy viene ya con unas cuantas semanas de retraso, pero más vale tarde que nunca, ahora entenderéis mejor todo esto.

La mitad de Chiquininis se encuentra en proceso de expansión... no, no nos referimos al aspecto comercial, sino más bien al familiar, y es que esta que escribe se ha apuntado a hacer crecer la familia, y en el mes de Abril será mamá de nuevo. Al comenzar el embarazo, recordé una agenda que tuve en el primero, en la que iba escribiendo los síntomas que iban apareciendo, las citas médicas e incluso algunos datos que nada tenían que ver con el embarazo, como que la Selección Española ganaba el mundial de fútbol, y es que me encanta tener ese tipo de recuerdos guardados. Pensé que me encantaría tener una agenda igual para esta ocasión, pero fui a comprarla y no la encontré, así que pensé: ¿por qué no me fabrico una? Y me puse manos a la obra. Esta agenda llega ya a mitad del embarazo, en la semana 20, pero lo bueno es que tengo buena memoria y estoy a tiempo de apuntar algunas cosas que han pasado estas semanas atrás.

Ahora la ponemos a vuestra disponsición, para aquellas que estéis a punto de convertiros en madres por primera vez, que vayáis a repetir experiencia, o para todos aquellos que quieran hacer un regalo a una embarazada.